Caso Ábalos: Errores de manual y un pacto judicial bajo sospecha
El tablero político y judicial se ha resquebrajado de golpe, pero conviene limpiar el ruido mediático para entender la verdadera magnitud de lo que acaba de pasar. No estamos ante un ensañamiento extraordinario, sino ante las consecuencias puras y duras de aplicar el Código Penal y de cometer errores de cálculo estratégicos que ya no tienen marcha atrás.
Estas son las cuatro verdades incómodas que deja la resolución del caso:
1. Los 24 años a Ábalos: Nada nuevo bajo el sol de la corrupción Que no intenten vender el relato de una condena desproporcionada o una cacería excepcional. Quienes ponen el grito en el cielo por los 24 años de cárcel se olvidan de que la historia de la corrupción en este país se escribe con cifras similares: Luis Roldán cargó con 31 años y Bárcenas con 29. Aquí no hay ensañamiento; hay una suma pura y dura de delitos acumulados. Cuando te imputan organización criminal (5 años), cohecho (3 años) y tráfico de influencias (2 años), el Código Penal simplemente hace su trabajo. Al que no le guste, que proponga reformarlo.
2. El tiro en el pie del exministro con el aforamiento Muchos se sorprenden de la velocidad de vértigo con la que ha avanzado este proceso, pero la culpa de esa celeridad es de la propia estrategia de Ábalos. Cometió un error de manual: no renunciar a su aforamiento. Al aferrarse a él, provocó que la causa saltara directamente al Tribunal Supremo, que es precisamente el órgano que vuela a la hora de tramitar las causas de los aforados. Si hubiera renunciado desde el minuto uno, el caso se habría empantanado y dilatado en la justicia ordinaria, posiblemente más allá de esta legislatura. Él mismo se cerró la salida de emergencia.
3. El escándalo de Aldama: Una rebaja bajo sospecha y sin precedentes Aquí es donde el asunto se vuelve verdaderamente turbio y donde alguien va a tener que dar explicaciones muy serias. Que la colaboración con la justicia debe premiarse con una reducción de pena es indiscutible; es una herramienta útil para destapar tramas. Pero la magnitud del "regalo" judicial a Víctor de Aldama no hay por dónde cogerla. El Supremo le ha rebajado la pena a unos niveles tan extremos que, con la jurisprudencia en la mano, no existen precedentes en nuestro país. ¿En qué se ha apoyado exactamente el tribunal para ser tan sumamente generoso con el comisionista? Hay un vacío explicativo que apesta.
4. La letra pequeña del dinero: Ni impunidad total, ni justicia completa Se está repitiendo con ligereza que Aldama se va de rositas sin devolver un solo euro, pero esa es una verdad a medias. Los datos reales nos dicen que el Supremo no lo ha considerado culpable directo de los 3,7 millones de euros vinculados a los contratos de las mascarillas. Sin embargo, no se va gratis: se le ha impuesto el pago de 430.000 euros por el delito de cohecho. No es el botín completo, pero tampoco es la impunidad absoluta que algunos denuncian. Justicia a medias en el plano económico para un caso que deja demasiados interrogantes en el aire.
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