PP, Vox y Junts tumban el decreto: el problema de la vivienda continúa y sin alternativa
El Congreso ha rechazado el decreto de vivienda del Gobierno por 178 votos frente a 172, con PP, Vox, Junts y UPN formando la mayoría que impidió su convalidación. Entre las medidas que decaen figuraban protecciones frente a determinados desahucios y prórrogas de contratos de alquiler. La votación acaba con la norma, pero no con ninguno de los problemas que pretendía afrontar.
Ahí está la verdadera consecuencia política. Una mayoría parlamentaria puede tumbar un decreto en unos minutos, pero no puede votar para que desaparezcan los alquileres elevados, las dificultades para emanciparse o la escasez de vivienda asequible. PP, Vox y Junts han conseguido el no. El problema de la vivienda continúa y la alternativa todavía tiene que aparecer.
No se vota solo el decreto: también se vota contra Sánchez
La votación puede analizarse también dentro de la batalla política contra Pedro Sánchez. El propio PP convirtió inmediatamente la derrota de los decretos en un argumento sobre la continuidad del Gobierno y volvió a reclamar elecciones, llegando dirigentes populares a describir la votación como una especie de cuestión de confianza sobre el presidente.
Eso no significa que las objeciones al contenido no existan. Significa que la vivienda ha terminado atrapada también en una confrontación política mucho más amplia. [CLAVE]Cuando derrotar al Gobierno se convierte en parte del objetivo, existe el riesgo de que la discusión sobre cómo resolver el problema termine subordinada a la batalla por derrotar a Sánchez.[/CLAVE]
La vivienda no es una cuestión de siglas: también afecta a los votantes de PP, Vox y Junts
La vivienda no entiende de carnés políticos. Un votante de izquierdas, del PP, de Vox o de Junts puede tener exactamente el mismo problema para independizarse, renovar un alquiler o encontrar una vivienda que pueda pagar. Por eso convertir la crisis únicamente en otra pelea entre bloques corre el riesgo de olvidar que el problema entra también en las casas de quienes votan a los partidos que han rechazado el decreto.
Los datos son significativos. El 67,5% de los españoles apoya limitar los precios del alquiler, incluido el 56,5% de los votantes del PP y el 55,2% de los de Vox. La encuesta no preguntaba específicamente por estos decretos, pero sí demuestra que determinadas políticas de intervención cuentan con apoyos que atraviesan las fronteras partidistas.
Aumentar la oferta de vivienda une más que desune
Hay un terreno donde resulta mucho más fácil encontrar acuerdo: España necesita aumentar la oferta. Construir nuevas viviendas, ampliar el parque social y movilizar suelo son propuestas capaces de reunir sensibilidades políticas muy diferentes. De hecho, el 82,4% de los encuestados por 40dB. respalda aumentar la vivienda social y el 79,7% apoya ventajas fiscales para pequeños propietarios que alquilen a precios asequibles.
Ese podría ser precisamente el punto de partida de un acuerdo más amplio. La discrepancia empieza después: cuánto regular, cómo proteger a quienes tienen dificultades ahora y qué hacer durante los años necesarios para que las nuevas viviendas lleguen al mercado. Construir más puede unir; convertir ese consenso en una política completa sigue siendo la asignatura pendiente.
Cuando la crisis tiene rostro, ya no puede esconderse
El desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, convirtió una discusión llena de cifras en una historia concreta y contribuyó a intensificar la movilización social alrededor de la vivienda. La encuesta de 40dB. señala que más del 93% de los participantes había oído hablar de su caso, una muestra de la enorme repercusión alcanzada.
Pero Maricarmen es únicamente un símbolo. Detrás aparecen jóvenes que no consiguen emanciparse, trabajadores que destinan una parte creciente de su salario al alquiler y familias que viven pendientes de su próxima renovación. Cuando las estadísticas empiezan a tener nombres y apellidos, el problema deja de ser exclusivamente económico y empieza a convertirse en conflicto social.
El Gobierno ha actuado tarde: el problema se veía venir
La derrota de los decretos tampoco permite al Ejecutivo borrar su propia responsabilidad. La crisis de vivienda lleva años creciendo y las dificultades de emancipación, el incremento de precios y la insuficiencia de vivienda asequible no aparecieron esta semana. El problema llevaba demasiado tiempo delante de todos como para presentarlo ahora únicamente como consecuencia del bloqueo parlamentario.
El Gobierno debe explicar por qué no reaccionó con mayor intensidad antes de que la situación alcanzara este nivel. Pero esa responsabilidad no elimina la de quienes tumban ahora las medidas. Al Ejecutivo hay que exigirle cuentas por haber llegado tarde; a quienes votan no, hay que preguntarles qué solución colocan ahora encima de la mesa.
La vivienda no busca ideología, busca solución
La política española ya conoce precedentes donde una solución termina atravesando las fronteras partidistas. Durante años, movimientos sociales y sectores de la izquierda reclamaron el final de la mili, pero fue finalmente el Gobierno de José María Aznar quien culminó la suspensión del servicio militar obligatorio, efectiva desde el final de 2001.
La enseñanza es sencilla: una solución no deja de ser válida porque termine aplicándola el adversario político. Con la vivienda debería ocurrir algo parecido. A quien no puede pagar el alquiler o abandonar la casa de sus padres le importa bastante menos qué partido puede apuntarse una medida que saber si esa medida consigue mejorar realmente su vida.
Después del no, sigue faltando la respuesta
PP, Vox y Junts han conseguido detener el decreto. Pero mañana millones de ciudadanos seguirán haciendo exactamente la misma cuenta: cuánto ganan y cuánto cuesta tener un lugar donde vivir. Ninguna victoria parlamentaria modifica por sí sola esa realidad.
El Gobierno tendrá que explicar por qué llegó tarde y qué hará ahora. Pero quienes han tumbado las medidas también tendrán que abandonar el terreno cómodo del rechazo y explicar cuál es su alternativa inmediata.
El decreto ha caído. Sánchez ha sufrido otra derrota parlamentaria. Pero la vivienda continúa exactamente donde estaba. Y cuando termina el ruido de la votación queda la única pregunta que realmente importa: después del no, ¿cuál es la solución?
[TraducirESP] [FRASE]A quien no puede pagar el alquiler o abandonar la casa de sus padres le importa bastante menos qué partido puede apuntarse una medida que saber si esa medida consigue mejorar realmente su vida.[/FRASE]
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