¿Habrá otra oportunidad mejor? Sánchez decide entre aprovechar la vivienda o arriesgarse a adelantar un Gobierno con Vox
Pedro Sánchez tiene delante una decisión mucho más difícil que elegir una fecha electoral. La pregunta que empieza a recorrer el PSOE y el Gobierno es otra: ¿habrá otra oportunidad mejor que esta? La crisis de la vivienda ha movilizado la calle, ha colocado a PP, Vox y Junts frente a las propuestas del Ejecutivo y ha permitido al Gobierno recuperar un terreno político en el que puede volver a confrontar modelos.
Pero convocar elecciones ahora también supone asumir un riesgo evidente. Los sondeos actuales sitúan al bloque formado por PP y Vox en condiciones de alcanzar una mayoría suficiente para gobernar, aunque una encuesta no es un resultado electoral y todavía quedaría una campaña por delante. El dilema para Sánchez es precisamente ese: aprovechar una ventana política favorable para la izquierda o arriesgarse a que las urnas terminen adelantando la llegada de Vox al Gobierno junto al PP.
[FRASE]La decisión no es cuándo votar. Es saber si mañana habrá una oportunidad mejor que hoy.[/FRASE]
¿Habrá otra oportunidad mejor?
Ese es probablemente el verdadero dilema de Sánchez: no decidir si el momento es bueno, sino si esperar puede ofrecer uno mejor.
Dentro del PSOE hay dirigentes que consideran que la ventana actual puede ser difícil de repetir. La vivienda ha devuelto capacidad de movilización a sectores progresistas, las protestas han situado el debate social en primer plano y la derrota de los decretos permite al Gobierno presentar la legislatura como bloqueada precisamente en una cuestión que afecta directamente a millones de personas. Parte del partido considera que esta combinación puede convertirse en una oportunidad electoral.
El problema es que esperar tampoco garantiza mejorar las condiciones. La legislatura todavía tiene recorrido, pero cualquier nuevo bloqueo parlamentario, deterioro económico o desgaste político podría hacer que una convocatoria posterior llegara en un contexto todavía más complicado. Sánchez tiene que decidir si intenta ganar tiempo para reconstruir su espacio político o si considera que la vivienda le ofrece ahora un marco suficientemente potente para disputar unas elecciones.
[CLAVE]El momento político puede ser bueno sin que el momento electoral lo sea.[/CLAVE]
El riesgo: abrir antes la puerta a Vox
Convocar ahora puede significar también acelerar un cambio de Gobierno que hoy aparece entre los escenarios que reflejan las encuestas.
Ese es el argumento contrario al adelanto. Si unas elecciones terminaran otorgando una mayoría suficiente a PP y Vox, Sánchez habría adelantado varios meses un cambio político que, de continuar la legislatura, todavía podría intentar disputar en otro contexto. La decisión no consiste por tanto únicamente en calcular cuántos votos puede recuperar el PSOE, sino en valorar qué consecuencias tendría equivocarse con el momento electoral.
Una encuesta de Ateneo del Dato publicada este fin de semana sitúa al PP en el 33,2%, al PSOE en el 27,5% y a Vox en el 19,2%. El sondeo se realizó antes de conocerse el resultado final de la votación de los decretos de vivienda, por lo que todavía no recoge el posible efecto político de los acontecimientos posteriores.
Por eso el interrogante es especialmente incómodo. Una campaña centrada en vivienda puede movilizar a parte del electorado progresista, pero enfrente también existiría una derecha fuertemente movilizada. Una buena cuestión de campaña no garantiza una buena aritmética parlamentaria. El Gobierno puede disponer ahora de un relato más favorable y, sin embargo, seguir enfrentándose a unas condiciones electorales difíciles.
[CITA]“Una buena cuestión de campaña no garantiza una buena aritmética parlamentaria.”[/CITA]
La izquierda todavía no está preparada
La oportunidad puede existir en el relato, pero el espacio situado a la izquierda del PSOE sigue teniendo problemas para transformarla en una candidatura ordenada.
El posible adelanto obliga a acelerar las conversaciones dentro de la izquierda alternativa cuando todavía permanecen abiertas cuestiones sobre liderazgo, candidaturas, alianzas y relación entre sus diferentes organizaciones. El último sondeo de Ateneo del Dato mide por separado a Sumar, con un 7%, y Podemos, con un 3,3%, frente al 12,3% que obtuvo la candidatura conjunta en las elecciones generales de 2023.
Una convocatoria rápida reduciría drásticamente el margen disponible para resolver esas diferencias. Ahí aparece una de las mayores paradojas del momento. El momento político puede ser mejor que el momento electoral. La vivienda ofrece un asunto potente sobre el que construir una campaña, pero la fragmentación del bloque progresista puede dificultar convertir esa movilización social en diputados suficientes para sostener una nueva mayoría.
[CLAVE]La vivienda puede movilizar a la izquierda. Otra cosa es que esa movilización llegue unida a las urnas.[/CLAVE]
Lo que quedaría pendiente
Una convocatoria anticipada no cerraría únicamente la legislatura: también interrumpiría varios asuntos concretos que permanecen abiertos.
El primero son los Presupuestos Generales del Estado de 2027. El Gobierno todavía no ha presentado unas nuevas cuentas y una disolución de las Cortes cerraría esa posibilidad durante esta legislatura. La ausencia de nuevos Presupuestos es, además, uno de los grandes asuntos pendientes después de sucesivas prórrogas de las cuentas anteriores.
También permanece abierta la propia respuesta legislativa a la vivienda después del rechazo de los dos decretos. Las medidas incluían cuestiones relacionadas con protección frente a determinados desahucios, prórrogas de alquileres y otras actuaciones sobre el mercado de la vivienda. La derrota parlamentaria del viernes dejó esas medidas sin convalidar.
A ello se suma una agenda legislativa todavía extensa. En el Congreso continúan en tramitación el Proyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública, el Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, las medidas de protección laboral y social frente a los incendios forestales, las medidas económicas y sociales de apoyo a Ceuta y las medidas fiscales y financieras destinadas a la reconstrucción de La Palma. Todos ellos siguen actualmente en diferentes fases de su tramitación parlamentaria.
También siguen abiertas otras iniciativas sobre inteligencia artificial, violencia vicaria, medicamentos y productos sanitarios, medidas relacionadas con los daños provocados por la DANA, reducción de la tasa máxima de alcohol al volante y la propuesta de delegación de competencias estatales en materia de inmigración a Cataluña.
[FRASE]Una disolución de las Cortes provocaría el decaimiento de los proyectos y proposiciones que no hubieran completado su tramitación. Esos textos tendrían que volver a presentarse y comenzar de nuevo su recorrido parlamentario en la siguiente legislatura.[/FRASE]
Cerrar la legislatura ahora también significa cerrar carpetas que siguen abiertas.
Esperar tampoco es gratis
Mantener la legislatura permitiría intentar cerrar algunos de esos asuntos, pero también prolongaría una situación parlamentaria cada vez más difícil.
Sánchez podría optar por continuar, presentar nuevas medidas sobre vivienda, intentar los Presupuestos y comprobar cuánto recorrido parlamentario conserva todavía el Gobierno. Esa estrategia permitiría además que la izquierda alternativa dispusiera de más tiempo para ordenar candidaturas y construir una oferta electoral menos fragmentada.
Pero cada mes adicional también puede aumentar el desgaste. Los bloqueos parlamentarios pueden repetirse, los Presupuestos pueden volver a fracasar y el problema de vivienda puede dejar de ocupar el centro del debate. Esperar ofrece tiempo, pero no garantiza una oportunidad mejor.
[CITA]“El tiempo permite corregir errores, pero también puede crear otros nuevos.”[/CITA]
Sánchez tiene que elegir qué riesgo asumir
No existe una opción sin coste: convocar puede acelerar una mayoría PP-Vox; esperar puede desperdiciar una ventana política difícil de repetir.
Por eso el debate ya no consiste únicamente en decidir si existen condiciones para celebrar elecciones. Sánchez tiene que valorar qué pierde si convoca y qué puede perder si espera. Adelantar ahora permitiría llevar la vivienda directamente a las urnas, pero supondría hacerlo con una izquierda todavía desordenada, unos Presupuestos pendientes y unas encuestas que actualmente muestran una posición fuerte de PP y Vox.
Continuar permitiría intentar resolver parte de esas cuestiones, pero nadie puede garantizar que dentro de unos meses exista un escenario más favorable.
[CLAVE]Sánchez no tiene que elegir entre un momento bueno y uno malo. Tiene que elegir entre el riesgo conocido de hoy y la incertidumbre de mañana.[/CLAVE]
La pregunta ya no es si Sánchez tiene una oportunidad. La pregunta es si esta será la última que tenga antes de que el escenario sea todavía peor.
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