El feminismo que incomodaba ya no está de moda


Hubo un tiempo en que el feminismo incomodaba, agitaba conciencias y movía estructuras. Hoy, el ruido de los likes y los filtros lo ha convertido en tendencia. Las pancartas se cambian por stories, las huelgas por “reels”, y la denuncia por un “selfie” con eslogan.

El feminismo combativo —ese que desafiaba al poder y olía a calle— va cediendo terreno frente a un feminismo de escaparate, más pendiente de la estética que de la ética. Las marcas lo abrazan, los partidos lo barnizan, los influencers lo usan. Y mientras tanto, las desigualdades siguen ahí, invisibles detrás del algoritmo.

No se trata de despreciar la visibilidad, sino de recuperar la sustancia. Sin contradicción, sin conflicto, sin lucha real... el feminismo se convierte en marketing. Urge devolverle el filo, el debate, la incomodidad. Porque sin todo eso, deja de ser herramienta de cambio y se transforma en adorno del sistema que decía combatir.

#Feminismo #LuchaFeminista





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