Mercosur: acuerdo “histórico” para la UE, ruinoso para tus agricultores".


La fiesta en Bruselas, la factura en los pueblos

Mientras el Gobierno sonríe hablando de oportunidades y “palanca geopolítica”, miles de agricultores sienten que los han puesto de moneda de cambio en la mayor zona de libre comercio del planeta. La foto oficial vende un éxito incontestable; la realidad sobre el terreno huele más a abandono que a victoria compartida.

La letra bonita habla de 740 millones de consumidores, aranceles que caen en hasta 15 años y 4.000 millones al año de ahorro para las grandes empresas europeas. La letra pequeña, la que no sale en el argumentario, es otra: carne, azúcar, cereales, arroz, cítricos o miel españoles compitiendo con producto de Mercosur más barato, producido con normas ambientales, laborales y fitosanitarias mucho más laxas. Tú cumples, ellos compiten; tú pagas el coste, ellos se quedan el margen.

Tractoradas contra el cuento del “acuerdo histórico”

Por eso hoy no hay solo discursos solemnes: hay tractoradas cortando carreteras, puertos bloqueados y columnas de tractores en España, Francia, Alemania o Grecia. El campo no compra el relato de las “salvaguardias” milagrosas: ese presunto freno de mano que solo se activa si los precios caen más de un 5% o si las importaciones se disparan más de un 5%… y siempre que Bruselas tenga a bien mover un dedo. Traducido: cuando el desastre ya esté encima.

​Mientras, las organizaciones agrarias repiten que sin reciprocidad en las normas de producción y controles reales en frontera, esas salvaguardias son maquillaje sobre una herida abierta. Lo que se presenta como red de seguridad llega tarde, mal y nunca para quien vive del precio al céntimo.

España aplaude, el campo aprieta los dientes

¿Y España? Aplaudiendo. Moncloa vende el pacto como victoria estratégica: más mercado para el automóvil, las renovables y el agroalimentario de marca, más peso de España como puente con América Latina. El problema es el reverso del decorado: agricultores valencianos y del resto del país advirtiendo de que el tratado pone en riesgo miles de explotaciones, mientras se promete que todo se arreglará con compensaciones y fondos europeos que ni son automáticos ni están garantizados.

El mensaje de fondo es claro: en la globalización 2.0 hay ciudadanos de primera y de segunda. Los de primera firman acuerdos, salen en la foto y hablan de cifras milmillonarias; los de segunda ven cómo su vacuno, sus cítricos, su arroz o su miel se devalúan porque Europa ha decidido que el “acuerdo histórico” bien merece sacrificar a su propio campo. Esa es la parte del cuento que casi nunca te cuentan cuando te hablan de Mercosur.

#Mercosur #España #Agricultores

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