23F: desclasificar para no incomodar
Se anuncian papeles. Se invoca la “deuda histórica”. Se promete transparencia.
La experiencia invita a la prudencia.
No habrá grandes sorpresas. El 23F está políticamente amortizado. Lo esencial del relato ya está fijado: golpe fallido, intervención televisada y restauración del orden. El resto, matices.
El foco inevitable será el papel de Juan Carlos I. Y ahí es donde no cabe ingenuidad. La narrativa construida durante décadas no se desmonta con una desclasificación controlada. Si hay zonas grises, seguirán en gris. Si hay responsabilidades incómodas, es difícil imaginar que aparezcan subrayadas.
El asalto liderado por Antonio Tejero fue la cara visible. Las conversaciones previas, las ambigüedades institucionales y las lealtades cruzadas son otra cosa. Más difusas. Más delicadas.
Desclasificar no siempre equivale a revelar. A veces solo confirma lo que ya se sabía. O lo que interesa consolidar.
El sistema no suele dinamitar sus propios mitos fundacionales. Y el 23F es uno de ellos.
La cuestión no es si habrá documentos. La cuestión es qué partes seguirán fuera del encuadre.
#23F. #España

Comentarios
Publicar un comentario