Mientras Jerjes avanza: la izquierda alternativa entre la épica y la irrelevancia.
La épica de los que no frenan al enemigo
Los 300 de Esparta no detuvieron a Jerjes. Lo que hicieron fue otra cosa: ganar tiempo, encarnar una épica y dejar una huella moral en una guerra que se decidiría mucho después y en otros escenarios. En la política española, la llamada izquierda alternativa ocupa hoy un lugar similar: no frena por sí sola el avance del bloque reaccionario, pero introduce fricciones, simboliza resistencias y obliga a mostrar el verdadero rostro del poder.
De las Termópilas al Congreso
En las Termópilas, Leónidas y los suyos se enfrentaron a un enemigo descomunal sabiendo que la batalla estaba perdida en términos estrictamente militares. Su utilidad no estaba en la victoria, sino en el mensaje: aquí alguien planta cara, aunque todo apunte a la derrota. Esa lógica se parece mucho a la de ciertos espacios de la izquierda alternativa española cuando se niegan a blanquear pactos, a aceptar recortes edulcorados o a asumir sin más el marco neoliberal que el propio “progresismo de gestión” ha interiorizado.
De vanguardia coherente a archipiélago de siglas
El problema es que, a diferencia del mito espartano, la izquierda alternativa española no siempre aparece como una vanguardia coherente, sino como un archipiélago de egos, siglas y guerras internas. Si los 300 cayeron por la traición de un solo hombre que reveló el paso oculto a los persas, aquí la traición es más difusa: ambiciones personalistas, luchas por la marca, cálculo electoral de corto plazo y una pulsión permanente de diferenciarse del “socio” de la izquierda antes que del adversario real. Esa fragmentación convierte lo que podría ser una fuerza de choque en una suma de pequeñas trincheras aisladas.
Cuando el bloque reaccionario no necesita mayoría
Mientras tanto, Jerjes avanza. El bloque conservador y reaccionario no necesita mayoría social para imponer su agenda; le basta con la desmovilización, el cansancio y la sensación de que “todos son iguales”. En ese clima, la izquierda alternativa corre el riesgo de convertirse en una épica sin eficacia: mucha narrativa heroica, poca capacidad real de alterar la correlación de fuerzas.
Entre el gesto y la estrategia
Quizá la lección de las Termópilas no sea solo la del sacrificio, sino la de lo que vino después: la victoria griega llegó cuando la resistencia dejó de ser solo gesto y se convirtió en estrategia común. La pregunta para la izquierda alternativa española es esa: quiere ser recordada como un eslogan heroico… o como una fuerza capaz de cambiar el curso de la batalla.
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