¡Sánchez del "que viene la ultraderecha" a "¡que vienen los míos!": la rebelión que lo hunde o lo corona!
De maestro del miedo externo a prisionero de su propio PSOE. Esta rebelión interna múltiple —el último frente que le quedaba por abrir— lo encara todo o nada: o domestica a sus barones, mujeres e históricos y emerge invencible, o el desgaste lo liquida para siempre.
El giro definitivo: de enemigos externos a los "míos"
Sánchez cambia de guion: del "¡que viene el lobo!" al "¡que vienen los míos!". Ha sobrevivido a elecciones perdidas, amnistías y auditorías culpando siempre a la "ultraderecha". Pero ahora, sus mujeres, barones y históricos —precisamente "los míos"— lo acorralan en ética, territorios e ideología. Si los alinea con mano dura, el PSOE renace unificado bajo su cetro, más fuerte que nunca. Si fallan las costuras, moral rota, cohesión hecha añicos, liderazgo en ruinas.
Del "cordón sanitario" al polvorín interno
Durante años, Sánchez ha tejido el discurso del "franquismo vuelve", señalando a Vox y PP como amenaza existencial. Pero el relato se quiebra cuando el peligro viene de casa. La gestión del acoso sexual ha desatado furia: militantes y cargos femeninos, pilares del feminismo sanchista, denuncian la frialdad de Ferraz y protocolos fallidos. Dimisiones públicas rompen la narrativa moral que blindaba al líder. Ya no es "la ultraderecha", sino la falta de empatía lo que desangra al partido.
Barones territoriales: de Cataluña al frente antiordinalidad
El aviso de García-Page contra la "ordinalidad" que regala privilegios a Cataluña es dinamita. Federaciones como Castilla-La Mancha, Aragón y Valencia trazan líneas rojas: igualdad territorial o ruptura de disciplina. Sánchez, que pactó con independentistas para sobrevivir, ahora ve a sus barones históricos —los "míos" que le dieron alas— convertidos en contrincantes. El temor al batacazo en 2027 transforma el "que viene la derecha" en "que vienen los territoriales rebeldes".
Históricos contra el cesarismo: la refundación sin Sánchez
Figuras como Jordi Sevilla lideran el rescate de la socialdemocracia clásica frente al hiperliderazgo personalista. Manifiestos embrionarios suman al hartazgo por cesiones, corrupción y agotamiento moral. De demonizar a la ultraderecha, Sánchez pasa a ser el "cesarismo" que sus propios veteranos quieren extirpar. La rebelión ideológica completa el cóctel.
¿Fénix invencible o fin de ciclo? 2026 decide si el relato del miedo se vuelve contra él.
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