Sin Europa no hay España que avance.


España cumple 40 años en la Unión Europea y el balance es brutal: más democracia, más derechos y una economía que ha pasado de furgón de cola a motor europeo, aunque algunos sigan soñando con el orgullo autárquico de frontera y arancel. Este texto reivindica el avance de España en la UE sin tragarse el cuento de que todo es perfecto ni comprar el antieuropeísmo barato que vive de agitar frustraciones.

De paria a motor europeo

El 1 de enero de 1986 España dejó de mirar Europa por la ventana y pasó a sentarse en la mesa. Democracia recién estrenada, paro disparado, infraestructuras tercermundistas y una economía que apenas rozaba el nivel medio europeo; hoy el PIB per cápita se ha multiplicado por 2,5 y España roza el 90% de la media de la UE.

​No fue magia, fue política: reformas duras, fondos de cohesión, carreteras, universidades, sanidad y una generación que pasó del miedo a la frontera al derecho a moverse, estudiar y trabajar en toda Europa. #España #UE

La apuesta de Felipe González y el PSOE

La adhesión fue el gran anclaje estratégico de la socialdemocracia española: Europa como garantía de democracia, de derechos laborales y de Estado del bienestar frente al ruido de sable de los viejos tiempos. Felipe González entendió que sin Europa, España corría el riesgo de volver al péndulo entre la chapuza y el autoritarismo.

​Entrar en la Comunidad Económica Europea fue decir: nunca más solos, nunca más aislados, nunca más sometidos al capricho de caudillos locales. Y esa decisión sigue marcando la diferencia cada vez que la extrema derecha intenta reescribir la Transición. #PSOE #FelipeGonzález

Lo que sí duele: dependencia y tareas pendientes

Claro que hay contras: dependencia de decisiones tomadas en Bruselas, sectores productivos heridos, agricultura ahogada por reglas que no siempre entienden la realidad del campo español. También hubo privatizaciones, precariedad y una modernización que a veces se tradujo en “que se apañen los de abajo mientras se hacen fotos con los de arriba”.

​Pero cuidado con la trampa: criticar la UE no es lo mismo que hacerle el trabajo sucio al #antieuropeísmo que sueña con una España fuera de Europa… para mandar sin controles, sin jueces europeos y sin cartas de derechos. #Europa

Antieuropeísmo: la estafa de siempre

Los mismos que defienden la “primacía” de la ley nacional frente al Derecho europeo son los que tiemblan cuando Europa frena sus abusos. El antieuropeísmo ultra no quiere más soberanía popular, quiere más poder para las élites de siempre con menos límites y menos garantías.

​Salir de Europa no arregla la precariedad, la desigualdad ni la España vaciada; solo quita cortafuegos y deja al país desnudo frente a los mismos que lo vaciaron por dentro. #democracia #progreso

Unidad para cambiar Europa desde dentro

La única salida digna para una izquierda que se respete es clara: defender sin complejos la pertenencia de España a la UE y pelear dentro por salarios dignos, política industrial, transición ecológica justa y feminismo en serio, no de escaparate.

​Unidad para más Europa social, no menos Europa; unidad para que el proyecto europeo no sea solo mercado, sino derechos, igualdad y vidas que merezcan la pena. Lo contrario es repetir el mismo bucle: indignarse, romperlo todo… y dejar el tablero en manos de los de siempre. #unidad #izquierda

#España #UE #Europa #PSOE #FelipeGonzález #progreso #democracia #feminismo #izquierda #antieuropeísmo



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