Trump: Poder nuclear, mente dispersa.


Del macho alfa al líder descompuesto

Trump siempre fue un político peligroso por lo que dice y por lo que firma, pero ahora empieza a serlo también por cómo piensa, o mejor dicho, por cómo deja de pensar en público. Sus últimas comparecencias muestran a un presidente que divaga, pierde el hilo, encadena ocurrencias incoherentes y parece incapaz de desarrollar una idea completa sin perderse por el camino.

La derecha trumpista quiere venderlo como el eterno macho alfa: fuerte, desafiante, inmune al paso del tiempo. Pero el material bruto ya no acompaña al relato. Lo que se ve en cámara es otra cosa: un hombre de 79 años, visiblemente cansado, que salta de anécdotas extrañas a fantasías autocomplacientes, se enreda en frases interminables y deja a sus propios seguidores sin saber muy bien qué ha querido decir. No es solo ideología: es un deterioro en el modo de articularla.

​El botón nuclear en manos de un discurso que se deshace

Aquí está el problema político de fondo: no hablamos de un tertuliano, sino del presidente de Estados Unidos, con poder para ordenar ataques militares, firmar sanciones masivas o dinamitar acuerdos internacionales. Cuando el responsable último del arsenal nuclear global ya no consigue sostener una argumentación básica en rueda de prensa, la pregunta deja de ser si sus ideas son reaccionarias y pasa a ser si su lucidez es compatible con el cargo.

El doble rasero mediático agrava el cuadro: durante años se escrutó cada lapsus de Biden como prueba de senilidad, mientras los desvaríos crecientes de Trump se trataban como excentricidades pintorescas. Esa indulgencia ha permitido normalizar a un dirigente que no solo promueve una agenda autoritaria, vengativa y xenófoba, sino que además muestra señales de descomposición discursiva preocupantes. La mezcla es explosiva: pulsión autoritaria más mente desordenada.

Del reaccionario al reaccionario descompuesto

Tal vez haya que empezar a formular la crítica en otros términos: no basta con denunciar al reaccionario que quiere recentralizar poder, vengarse de adversarios y blindar privilegios. Hay que hablar del reaccionario descompuesto que ya no domina ni su propio relato, pero sigue teniendo la llave del botón nuclear. Porque el riesgo no es solo lo que Trump piensa, sino lo que puede llegar a hacer cuando ya no es capaz de pensar con claridad ante el mundo entero.

​#Trump #EEUU


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