Lo de Begoña Gómez tiene delito (pero no el que buscan).
Voy a decirlo claro, sin rodeos y sin toga: lo de Begoña Gómez huele más a mareo judicial que a causa penal. Y cuando digo mareo, digo eso de darle vueltas a la perdiz hasta que el personal ya no sabe si está viendo un sumario o un truco de feria.
Aquí no hay bombas informativas ni pruebas demoledoras. Hay ruido. Mucho ruido. Y en el centro del ruido, el juez Peinado, estirando el chicle como si el tiempo no costara dinero ni desgaste democrático.
Cuando no hay caso, se fabrica la confusión
A estas alturas, cualquiera que haya seguido mínimamente el tema lo sabe: no aparece el delito por ningún lado. Pero oye, seguimos. Citaciones, diligencias, titulares inflados y un runrún constante que cumple su función: ensuciar.
Porque de eso va el asunto. No de juzgar hechos claros, sino de mantener viva la sospecha. Que la mancha quede. Que algo siempre quede. Aunque luego no haya condena, ni imputación sólida, ni nada que se le parezca.
En la calle a esto se le llama dar la turra.
Justicia espectáculo: toga, foco y micrófono
El problema no es solo el qué, sino el cómo. Cuando un juez parece más cómodo en el foco mediático que en el archivo de una causa que no se sostiene, algo falla. Marear la perdiz no es investigar, es alargar el show.
Y mientras tanto, el mensaje cala: “algo habrá hecho”. Aunque no se sepa el qué. Aunque no aparezca el cómo. Aunque no exista el delito.
Eso sí, titulares a diario. Y ya sabemos cómo va esto: absuelve el juzgado, pero condena el telediario.
El objetivo no es Begoña, es el desgaste
Que nadie se engañe. Begoña Gómez es el pretexto, no el objetivo final. Aquí de lo que se trata es de seguir erosionando a Pedro Sánchez por la vía indirecta, por la puerta de atrás, usando los juzgados como ariete político.
No es nuevo. No es casual. Y tampoco es fino.
Cuando la justicia se usa para hacer oposición, pierde la justicia… y ganan los de siempre.
#BegoñaGomez #Politica #Tribunales
Comentarios
Publicar un comentario