Votas, curras, protestas… pero no mandas
La gente vota, curra y protesta... Y aun así, cada vez decide menos.
Ahí está el truco. El gran engaño moderno. Te dejan hacer todo lo que suena a democracia, menos lo que de verdad importa: mandar. Puedes votar cada cuatro años, pero no decidir sobre tu alquiler. Puedes currar toda la vida, pero no controlar tu salario. Puedes salir a la calle, pero no tocar las reglas del juego.
Nos han montado una democracia de gestos. Mucha participación aparente, muy poca palanca real. Opinas, te expresas, te movilizas… pero cuando llegan las decisiones importantes, ya están tomadas. En otro sitio. Por otra gente. Con otros intereses.
Por eso hay cabreo. No porque la gente esté radicalizada o manipulada, sino porque se da cuenta. Nota que haga lo que haga y vote a quien vote, hay cosas que no se mueven ni un centímetro. Y cuando no decides sobre tu propia vida, lo normal no es la calma: es la frustración.
No es que la democracia haya muerto.
Es que la han dejado sin capacidad de mando.
Te permiten elegir el canal, pero no cambiar el programa. Te invitan a participar, pero solo dentro de un marco que no se discute. Y cuando alguien intenta salirse de ahí, lo etiquetan rápido: irresponsable, populista o peligroso.
Democracia no es solo votar.
Democracia es poder decidir sobre lo que te afecta.
Si votas, curras y protestas, pero no mandas, no estamos ante una crisis pasajera. Estamos ante una democracia recortada.
Y la gente ya lo está notando.
#Democracia #ClaseTrabajadora
Comentarios
Publicar un comentario